Los ingredientes sencillisimos, un kilo de papas peladas y cortadas en láminas finitas, cinco huevos, sal, provenzal, y queso a gusto para gratinar.
Para preparar:
Primero ponemos a hervir las papas en una olla grande que las cubra completamente, no mas de 7 minutos, controlar solamente que queden transparentes y el punto de cocción. Colar, rociar con abundante agua fría para evitar que se pase la cocción.
En un bol grande, colocar los huevos enteros, provenzal, sal y mezclar para formar el ligante. Agregar a esta mezcla las papas cocidas y mezclar con una espatula suavemente dadolas vuelta para no romper las papas.
Colocar en una sartén preferentemente de hierro fundido o similar abundante cantidad de aceite de girasol, esperamos a que este bien caliente sin que largue humo, y volcamos toda la preparación dentro cuidando de que las laminas queden horizontales en lo posible.
Cocinar de un lado durante unos cuatro minutos o hasta que la espuma blanca de la cocción del huevo asome por los lados.
Para dar vuelta, usamos una tapa (esto es un pequeño secreto sobre el que vamos a volver despues!). Ojo que la tortilla es ancha, darla vuelta con cuidado y cocinarla del otro lado.
Cuando Esta lista y usando otra vez una tapa con manija, emplatamos y aprovechando que esta caliente la parte superior esparcimos unos trocitos de queso cremoso o mozzarella para que se derrita solo arriba.
Cortamos y nada mejor que una buena cerveza para acompañar esta delicia! A disfrutar!
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